Inteligencia Ontogenética de la Naturaleza

De The Unicist Wiki Library

Contenido

La inteligencia ontogenética unicista de la naturaleza

La evolución de un ser vivo está regulada por su inteligencia ontogenética a la que hemos llamado concepto. El concepto es la estructura lógica funcional de un ser vivo que lo define como único en su especie y en su individualidad.

Cada ser vivo tiene un concepto central que regula su evolución y describe su propósito, el procedimiento con el cual se enfrenta a su adaptación a la realidad y la guía de acción dentro de la cual desarrolla el procedimiento para no traspasar los límites de su propósito.

La inteligencia ontogenética está definida por un lado por el propósito y un principio activo que pone en acción al propósito sustentando su funcionalidad y evolución o involución. Y por otro lado, el mismo propósito está sostenido por el principio de conservación de energía que complementa al propósito para evitar que éste sea cambiado por el principio activo.

El concepto describe la funcionalidad de un ser vivo. Define su concepto intrínseco.

Los seres vivos naturalmente transfieren esta funcionalidad al medio en el que actúan, depositando funciones que tienen la misma estructura lógica que el ser vivo y que generan la existencia de conceptos extrínsecos.

El concepto organiza el caos de los seres vivos. Es el atractor que estructura los comportamientos caóticos del medio del ser vivo y los organiza para hacerlos operables y funcionales a la evolución o involución, cualquiera sea el caso.

Estos conceptos tienen la misma estructura lógica pero no están implícitos en los seres inanimados, se los depositan los seres vivos a los cuales son funcionales.

Comprendiendo la funcionalidad de los objetos como sistemas adaptativos

Así como la naturaleza está organizada por objetos, estos objetos tienen la misma estructura ontológica que un ser vivo. Por eso cuando se definen objetos en sistemas complejos/adaptativos es necesario descubrir la estructura ontológica que hace posible el cumplimiento de sus objetivos.

Así la investigación de problemas complejos permite definir y describir la naturaleza de objetos o aspectos de la actividad humana específicos.

La Lógica Unicista y su Matemática

La Doble Dialéctica Unicista describe el abordaje humano racional cuando un individuo emula la funcionalidad de la naturaleza.

El proceso de pensamiento unicista es básico para influir en realidades complejas. El acceso al pensamiento de la doble dialéctica implica tanto un cambio de paradigmas para abordar la realidad para ejercer influencia, como un proceso de aprendizaje consistente.

La mente humana está basada en un procesador “dual”, las neuronas o están “encendidas” o están “apagadas”.

El axioma sobre el que se basa la teoría unicista dice que cada “objeto” de la realidad tiene un propósito implícito o explícito, una función activa para ponerlo en marcha y una función de conservación de la energía para mantenerlo estable. Estos tres componentes están integrados en su unicidad.

La comprensión de una realidad comienza con el descubrimiento de su propósito. Luego de que el propósito ha sido abordado es posible construir el primer par dialéctico.

La función activa es la antítesis que pone en marcha al propósito mientras su utopía implícita intenta cambiarlo. Si no hubiera un elemento inhibidor de la entropía, esta situación evolucionaría a un resultado disfuncional en relación a su propósito original.

Después de que el primer par dialéctico funciona, nace el segundo par dialéctico. El propósito está sostenido por la función de conservación de la energía. Esta función es un elemento complementario que limita los efectos de la función activa para asegurar el mantenimiento de los objetivos implícitos en el propósito.

La integración de estas dos dialécticas (“propósito-función activa” y “propósito-función de conservación de energía”) describe la clave para aprehender la dinámica de una realidad.

Por ello para construir la ontología de una realidad que refleje su dinámica es necesario abordar esa realidad usando una doble dialéctica integrada.

Esta doble dialéctica es la base para comprender la Lógica Unicista, que es una formalización para estructurar los sistemas complejos comprendiendo la lógica que los regula.

La Lógica Unicista es una lógica integradora porque requiere del uso de la conjunción “y” como una unión entre los elementos. Y esta conjunción es uno de los elementos más difíciles de percibir cuando se piensa que por muchos años la lógica ha sido usada como un elemento para separar el bien del mal y lo que es verdadero de lo que es falso.

El uso de la Lógica Unicista nos permite validar diagnósticos y pronósticos de una realidad en base a su naturaleza. De esta manera, la Lógica Unicista resulta funcional para comprender la dinámica de realidades complejas.

La Matemática de la Lógica Unicista fue desarrollada para definir el campo de las posibilidades para influir en una realidad y las probabilidades de ser exitoso al hacerlo.

La solución matemática unicista es muy simple. Considerando las tres dimensiones que subyacen a una realidad dada, la integración de los tres elementos está dada por su multiplicación.

Introducción a la evolución

Hay evolución cuando un ser vivo, sea como individuo o como especie, o una institución, una cultura o una realidad determinada, alcanza un nivel de funcionalidad superior en su proceso de adaptación al medio.

Hay funcionalidad superior cuando su capacidad de influir en el medio aumenta y con ello su valor agregado y su capacidad de crecer en el mismo. Cuando lo hace a costa del medio definimos que hay involución.

Hay involución también cuando el nivel de funcionalidad disminuye.

Para poder comprender una teoría de evolución se necesita estar operándola en un campo de la realidad cuya totalidad uno tiene aprehendida.

Cuando no se la percibe en un ámbito en el que uno está totalmente adaptado, es decir es influido e influye, agrega valor y obtiene valor a cambio, una teoría de evolución es aprehendida sólo desde la racionalidad, con lo cual se la transforma necesariamente en mecánica y determinista.

Por lo tanto, a todas aquellas personas que están interesadas en aprehender la Ontología Unicista de la Evolución les pedimos que la lean buscando su estructura lógica intrínseca y su valor agregado a campos en los que el lector se adapta perfectamente.

Esto implica que en realidad para aprehender una teoría de evolución uno tiene que imaginarla como explicando campos donde el interesado no necesita una teoría de evolución. Todo aprendizaje racionalista de una teoría de evolución lleva irremediablemente al tabú y por ende a la falta de comprensión.

La evolución y el caos

Desde el punto de vista de la Ontología Unicista de la Evolución, el caos no existe en términos objetivos, el caos es toda situación en la cual el individuo no logra estructurar la evolución de un sistema complejo.

La complejidad es un tema relativo al observador y por lo tanto la teoría del caos es una teoría de la subjetividad del hombre en su afán por influir en una realidad.

Durante el proceso de análisis de la evolución, visto desde diferentes puntos de vista, estaremos describiendo el caos como la consecuencia de pretender influir en realidades cuyas leyes de evolución no se conocen.

De los seres vivos

Los seres vivos son aquellos que son capaces de adaptarse, reproducirse, crecer y morir por ellos mismos. El concepto de ser vivo que se transcribe puede descomponerse en subconceptos que regulan la evolución de los “subsistemas” del ser vivo.

Existen seres de vida virtual que siguen las mismas leyes de los seres vivos.

Por ejemplo, las instituciones tienen una vida “virtual” en tanto y en cuanto puedan adaptarse, reproducirse, crecer y morir. Por ello, cuando son instituciones que están más allá de los hombres que las componen, tienen conceptos intrínsecos.

La Ontología Unicista de la Evolución

La Ontología Unicista de la Evolución estructura la forma en que los elementos “infinitos” que actúan en la evolución se ordenan alrededor de conceptos que dan modelos de funcionalidad y que cuando son superados por las acciones producen instantes de caos que terminan en la muerte, o en un nuevo orden con nuevos conceptos funcionales.

Ello hace de la Ontología Unicista de la Evolución una teoría que está muy lejos de ser determinista y que trabaja estructuralmente en el mundo de las posibilidades y coyunturalmente en el de las probabilidades.

No existen probabilidades en el mundo conceptual, todo son posibilidades. Que a priori son infinitas y que a la luz de los conceptos funcionales se ordenan y dan un abanico finito de posibilidades que, en el extremo que no haya ningún “efecto mariposa” imprevisto, hacen pronosticable lo que va a ocurrir.

La Teoría Unicista afirma que los conceptos regulan la funcionalidad y evolución de los seres vivos. El desarrollo de los seres vivos está regulado por la evolución de sus conceptos intrínsecos. Un concepto es una estructura lógica de funcionamiento que determina la funcionalidad de un ser vivo.

Por ende los conceptos describen las esencias de los seres vivos y sus leyes de evolución.

Esto implica afirmar que los conceptos preexisten dentro del sujeto e implican una enorme dificultad de ser aprehendidos. Los conceptos sólo pueden ser descubiertos, no pueden ser “construidos”.

Los conceptos definen el comportamiento lógico y pre-lógico de los seres vivos. Los conceptos a su vez influyen en la funcionalidad y adaptación al medio de los seres vivos y estructuran su evolución.

Se denomina seres vivos a aquellos que son capaces de crecer, reproducirse, adaptarse al medio y morir por ellos mismos. El concepto de un ser vivo se integra de un número finito de subconceptos que regulan el funcionamiento de los diferentes subsistemas del ser vivo pero que están condicionados al mismo.

Los seres vivos sólo pueden acceder en forma muy parcial a sus conceptos pero pueden acceder a sub-conceptos funcionales, a actividades observables del ser vivo. De esta forma pueden comprender la evolución sin llegar a las causas últimas que la estructuran.

La Ontología Unicista de la Evolución no es determinista ya que las posibilidades que se abren en el interjuego de estructuras conceptuales son tan amplias que sólo pueden determinarse tendencias en situaciones en que el ser vivo está en evolución o involución. Cuando un ser vivo entra en caos, porque su concepto se tornó disfuncional al medio en el que actúa, la posibilidad de pronosticar su evolución es nula, salvo por la afirmación de que el caos terminará. El caos terminará en la muerte del ser vivo o en un nuevo concepto funcional mejor adaptado al medio.

Es más fácil pronosticar la involución que la evolución. La involución tiene un fin claro que es la muerte. La evolución tiene múltiples posibilidades.

Los conceptos

Los conceptos describen las esencias de los seres vivos y sus leyes de evolución. Los seres vivos tiene conceptos intrínsecos. Es decir que existen en ellos y sólo necesitan ser descubiertos. Los seres inanimados tienen conceptos extrínsecos. Los seres inanimados tienen los conceptos que les son depositados de acuerdo a su funcionalidad.

Los conceptos determinan el comportamiento lógico y prelógico de los seres vivos. Por ello la estructura de los conceptos es transcultural, ya que corresponde a cada especie un concepto genérico que la define como tal, y atemporal, mientras la especie no se extinga.

El concepto como regulador de la evolución

Un concepto describe la estructura funcional esencial que regula la evolución. Puede ser intrínseco a un ser vivo y regular su evolución en cuyo caso determina una funcionalidad. Pero existen conceptos extrínsecos que son los que los hombres depositan en los sujetos u objetos que los rodean. En ese caso los conceptos determinan una credibilidad de funcionalidad.

El axioma

El concepto define/describe la naturaleza de los seres vivos. Un concepto intrínseco se define por tres elementos: un propósito, una función verbal (función activa y entrópica) y una función adverbial (función de conservación de energía).

Un concepto está dado por los tres elementos de los cuales el propósito o función sustantiva define la función vital del ser vivo. El propósito de todo organismo vivo es mantenerse vivo.

La función verbal cumple la función de acción para que el ser vivo evolucione y por ende le está implícita la entropía. La función adverbial tiene por objetivo conservar la energía del ser vivo y por ende limitar la acción del verbo para que el propósito no cambie.

La evolución de una realidad, cuando conocemos el mapa de conceptos, por tratarse de conceptos extrínsecos, comienza siempre por una modificación de la acción, de la función verbal.

Un ejemplo: el sistema nervioso

Si observamos la funcionalidad del sistema nervioso en el hombre y lo evaluamos en forma conceptual, veremos que si el sistema motor hace acciones disfuncionales a la función vital, por ejemplo poner una mano en el fuego, el sistema sensitivo necesita desarrollar una máxima capacidad de soportar el dolor para que la situación no se desequilibre.

Pero, llega un momento en que el sistema sensitivo no puede compensar la acción disfuncional del sistema motor y se produce un retiro de la mano del fuego o una alteración funcional de la mano que el hombre ha puesto en el fuego, perdiéndose la funcionalidad vital de la misma.

La zona de funcionalidad del miembro desaparece y su función se hace “0” (cero). Deja allí de cumplir su función en el organismo vivo que necesita compensar su falta con otras funciones que puedan cumplir el mismo rol y tarea.

Leyes de Complementariedad y Suplementariedad

El propósito, la función de conservación de energía y la función activa están integradas por reglas lógicas que sostienen su unidad.

Mientras que el propósito y la función activa están sostenidos por la ley de suplementariedad, el propósito y la función de conservación de energía están integrados por la ley de complementariedad.

Ley de suplementariedad

Es la relación entre elementos con propósitos y funciones verbales (activas) redundantes, teniendo diferentes elementos homeostáticos (funciones de conservación de energía). Uno de los elementos tiene un “mito” de orden superior que promueve la evolución de la realidad.

Ley de complementariedad

Es una relación interdependiente entre dos elementos, acciones o ideas. Cada uno de estos elementos tiene lo que el otro elemento requiere y ambos tienen un elemento homeostático (de conservación de energía) coincidente.

Los complementos sostienen las debilidades del propósito para evitar la entropía producida por la acción.

Cuando el elemento homeostático puede compensar los cambios producidos por la función activa, la zona de funcionalidad/credibilidad es relativamente estable.

El concepto esencial

El concepto esencial regula al ser vivo en su evolución. Tiene un sub-concepto funcional que es el que genera la acción y un sub-concepto contractivo que es el que conserva la energía.

Aprehender el concepto esencial de una realidad o de un ser vivo en particular es el máximo ejercicio de introspección humano. Requiere un esfuerzo de reflexión y su validación en un largo proceso de pronósticos acertados. El concepto esencial no puede ser falsado como tal, por su propia condición de esencial.

El sub-concepto funcional del concepto esencial funciona a su vez como un concepto en sí, con la misma estructura conceptual: una función verbal que genera la acción, una función adverbial de conservación de la energía y una funcionalidad vital que caracteriza su propósito.

En el concepto funcional la acción se observa, la conservación se percibe y el propósito se intuye. Siendo el concepto una conjunción de una función de acción, una función de conservación y una función de expansión, su elemento menos perceptible define la forma de abordar el conjunto. Como concepto funcional la primera aproximación es la intuitiva, porque es el límite que establece la percepción del propósito.

El concepto esencial tiene como función verbal un propósito funcional, que por lo tanto sólo se puede intuir.

El adverbio, que busca conservar la energía es también un propósito en sí mismo que también sólo puede ser intuido y la función vital es el propósito último de un ser vivo o de una realidad compleja.

Las mutaciones

Denominamos mutación a todo cambio estructural del propósito de un ser vivo, o de alguno de sus “subsistemas vitales”. Cuando un miembro o parte se anula por alguna razón no “traumática” y se transmite a las siguientes generaciones, hablamos de mutación.

Es muy diferente el efecto que produce una modificación de una función de acuerdo al rol que cumpla. Si se produce una modificación en el propósito de un concepto es porque se ha producido una mutación.

Si se produce una modificación en la función adverbial hay posibilidades de que se produzca una mutación, y aunque no se produjera, el sistema ha perdido su estabilidad y generará un cambio en la función verbal. El cambio en la función verbal es el que menos peso tiene en una primera instancia.

Socialmente hablando, existe mutación cuando hay un cambio de hábito en una sociedad. En los hábitos de una sociedad están implícitos sus verdaderos propósitos.

El campo unificado

Cuando describimos una teoría de evolución estamos hablando de leyes universales que se aplican sobre campos reales. Para aprehender los campos reales el hombre tiene como limitación su propia capacidad de percepción. Por ello es que diferentes personas son capaces de aprehender diferentes realidades.

Desde un punto de vista objetivo la realidad es una sola y la definimos como un campo unificado limitado por una decisión arbitraria aunque funcional del hombre.

La amplitud del campo unificado depende de la capacidad de adaptación al medio. La capacidad de adaptación es del individuo que participa. Cuando el individuo sólo busca dejarse llevar por el medio y se somete a él, se le hace imposible adaptarse. Lo mismo ocurre cuando pretende dominarlo.

Ni sometidos, ni opositores, ni dominantes pueden aprehender un campo unificado. Ésta es una limitación de la propia mente del hombre.

Operar en el campo unificado de una realidad particular, accionando en él y con él, requiere una previa capacidad de aprehenderlo. Aunque el campo unificado de una realidad incluye sus aspectos más abstractos, no hay posibilidades de aprehenderlo realmente si no incluye los aspectos más concretos.

La operación es la demostración de que uno ha aprehendido la esencia de una realidad. La palabra sabiduría tiene su origen en el hecho de “saber hacer”.

La profundidad con que se puede aprehender un campo unificado depende del tipo de pensamiento de los individuos. Uno puede aprehender campos unificado en sus aspectos más operativos o llegar hasta donde puede, pero siempre incluyendo sus aspectos operativos.

Los diferentes tipos de pensamiento implican distintas profundidades de aprehensión de un campo unificado.

Muchas veces, actuar sobre un campo unificado no requiere manejar aspectos esenciales, ya que estos últimos no son funcionales a lo que uno quiere hacer. Por ejemplo, para hacer un programa en una computadora no se necesita necesariamente conocer los aspectos conceptuales de la computadora.

Las falacias son mecanismos que evitan aprehender el campo unificado en su profundidad. Cuando uno está superado por una realidad tiene dos caminos posibles: aceptarla, con lo cual puede buscar aprehenderla o no, o “resolver” el conflicto mediante falacias.

La evolución y los puntos fijos

La realidad está en movimiento. Los hombres tienen naturalmente una gran dificultad para comprender el movimiento. Sólo lo comprenden si pueden acotarlo entre puntos fijos.

Heráclito, filósofo Griego decía que nadie se baña dos veces en el mismo río. Tal vez por ello se lo llamaba en su momento “Heráclito el obscuro”.

Las tablas de verdad (verdadero – falso) son estáticas y por ende pueden ser observadas por el hombre común.

La única forma de resolver el tema de observar una realidad en movimiento es ponerle puntos fijos que hagan de referencia. Recién a partir de ver el movimiento desde y hacia puntos fijos, podemos hacer una tendencia.

La Ontología Unicista de la Evolución se sostiene en la estructura fija establecida por los conceptos en un momento dado. Como están en movimiento, lo que hace es establecer las leyes de evolución que permiten pronosticar el movimiento de estos conceptos de acuerdo a su funcionalidad en un campo unificado particular, sus fuerzas gravitatorias y el universo a los cuales pertenecen.

Los conceptos son estructuras fijas a los efectos de poder determinar tendencias. La zona de credibilidad de un concepto extrínseco en un momento dado, determina el punto de partida de la evolución.

La evolución y el tiempo

Comprender la evolución implica comprender también el tiempo en que ella se produce. El tiempo lo definimos como el espacio de ciclo vital que transcurre entre dos hechos. Por ende el tiempo implica vinculación entre hechos y sólo tiene sentido medir el tiempo si hay evolución o involución.

Entre un concepto y sus subconceptos hay hechos que ocurren en forma instantánea y otros en forma diferida.

La imagen de una persona es necesaria para que ésta pueda establecer un vínculo estable con otra. La imagen se construye en el tiempo, por ende un concepto donde la imagen es parte del concepto, típico de acciones comerciales, implica el transcurso de tiempo.

Los tiempos son relativamente cortos en las funciones verbales, más largos en las adverbiales que funcionan como mitos funcionales, y muy largos en el valor central. Los tiempos de evolución se pueden acelerar y frenar en alguna medida, pero no se pueden cambiar.

Para medir los tiempos de una situación o de una evolución es muy útil tener conocimiento de tiempos de situaciones homólogas, es decir aquellas que están basadas en los mismos conceptos. Los tiempos dependen de los conceptos y no de las formas. Las situaciones análogas no tienen utilidad para tomar experiencia y sólo estimulan “falacias de tiempo” que son las falacias de taxonomía.

Cómo ocurre la evolución

Cuando hablamos de evolución siempre nos referimos a la evolución de una realidad que está regulada por los múltiples conceptos que ordenan su “campo unificado”. La pregunta que responde la Ontología Unicista de la Evolución es cómo se produce esta evolución y cómo anticiparla para poder influir hasta donde ello es posible.

La evolución siempre se produce por efecto de la función verbal. Cuando se pierde adaptación al medio es porque la acción en que se materializa la función verbal deja de ser funcional a la existencia de un concepto en su estado actual.

Cuando ello ocurre, existen dos posibilidades: que la función adverbial pueda compensar la disfuncionalidad o que no pueda hacerlo.

La función adverbial, para efectuar este ajuste, pone en marcha su propia función verbal, es decir la que tiene en su carácter de subconcepto del concepto original. Este ajuste puede ser alcanzado o no.

Cuando se alcanza, entonces se produce un efecto de ajuste que es funcional al equilibro en un momento dado y permite que los mecanismos de reparación o auto-reparación puedan ajustar la disfuncionalidad.

Cuando la reparación no es posible, entonces habrá cambiado el equilibro de la zona de credibilidad si se trata de un concepto extrínseco, o de la zona de funcionalidad si se trata de un concepto intrínseco.

Puede ocurrir que la función adverbial (homeostasis) no pueda compensar la situación de desequilibrio producida por la disfuncionalidad de la función verbal. En ese caso se produce una modificación de la función sustantiva o sea el propósito que busca un concepto.

En este caso se habrá producido una mutación. Cuando el propósito de algo cambia se produce una mutación.

Las mutaciones pueden ser cualitativas o estructurales. Se denominan mutaciones cualitativas a aquellas que se producen modificando la cualidad de un mismo propósito estructural.

Mutaciones estructurales son aquellas donde el propósito cambia totalmente. Lo más frecuente de las mutaciones estructurales es que se producen cuando en situaciones caóticas aparece una fuerza gravitatoria externa que intenta “absorber” un campo unificado.

Es muy difícil conocer con precisión la situación en la que se producirá una mutación y cuál es la forma resultante de la misma. Lo que puede hacerse son escenarios alternativos que permiten una mejor adaptación al medio.

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