Teoría Unicista de Evolución

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Síntesis de la Teoría Unicista de Evolución

La evolución de un ser vivo está regulada por su concepto. El concepto es la estructura lógica funcional de un ser vivo que lo define como único en su especie y en su individualidad.

Cada ser vivo tiene un concepto central que regula su evolución que describe su propósito, el procedimiento con que encara la adaptación a la realidad y la guía de acción dentro de la cual se desarrolla el procedimiento para mantenerse dentro de los límites de su propósito.

El concepto describe una funcionalidad de los seres vivos. Define su concepto intrínseco.

A esta funcionalidad los seres vivos la trasladan naturalmente al medio en que actúan, con lo cual le depositan funciones que tienen la misma estructura lógica del ser vivo y por lo tanto generan la existencia de conceptos extrínsecos. Estos conceptos tienen la misma estructura lógica, pero no son implícitos en los seres inanimados, sino depositados por los seres vivos a los que son funcionales.

El concepto ordena el caos de los seres vivos. Es el driver o atractor que estructura los comportamientos caóticos del medio en que se desenvuelve un ser vivo y los ordena para hacerlos operables y funcionales a la evolución o involución según el caso.

Introducción a la evolución

Hay evolución cuando un ser vivo, sea como individuo o como especie, o una institución, una cultura o una realidad determinada, alcanza un nivel de funcionalidad superior en su proceso de adaptación al medio.

Hay funcionalidad superior cuando su capacidad de influir en el medio aumenta y con ello su valor agregado y su capacidad de crecer en el mismo. Cuando lo hace a costa del medio definimos que hay involución.

Hay involución también cuando el nivel de funcionalidad disminuye.

Para poder comprender una teoría de evolución se necesita estar operándola en un campo de la realidad cuya totalidad uno tiene aprehendida.

Cuando no se la percibe en un ámbito en el que uno está totalmente adaptado, es decir es influido e influye, agrega valor y obtiene valor a cambio, una teoría de evolución es aprehendida sólo desde la racionalidad, con lo cual se la transforma necesariamente en mecánica y determinista.

Por lo tanto, a todas aquellas personas que están interesadas en aprehender la Teoría Unicista de Evolución les pedimos que la lean buscando su estructura lógica intrínseca y su valor agregado a campos en los que el lector se adapta perfectamente.

Esto implica que en realidad para aprehender una teoría de evolución uno tiene que imaginarla como explicando campos donde el interesado no necesita una teoría de evolución. Todo aprendizaje racionalista de una teoría de evolución lleva irremediablemente al tabú y por ende a la falta de comprensión.

La evolución y el caos

Desde el punto de vista de la Teoría Unicista de Evolución, el caos no existe en términos objetivos, el caos es toda situación en la cual el individuo no logra estructurar la evolución de un sistema complejo.

La complejidad es un tema relativo al observador y por lo tanto la teoría del caos es una teoría de la subjetividad del hombre en su afán por influir en una realidad.

Durante el proceso de análisis de la evolución, visto desde diferentes puntos de vista, estaremos describiendo el caos como la consecuencia de pretender influir en realidades cuyas leyes de evolución no se conocen.

De los seres vivos

Los seres vivos son aquellos que son capaces de adaptarse, reproducirse, crecer y morir por ellos mismos. El concepto de ser vivo que se transcribe puede descomponerse en subconceptos que regulan la evolución de los “subsistemas” del ser vivo. Existen seres de vida virtual que siguen las mismas leyes de los seres vivos. Por ejemplo, las instituciones tienen una vida “virtual” en tanto y en cuanto puedan adaptarse, reproducirse, crecer y morir. Por ello, cuando son instituciones que están más allá de los hombres que las componen, tienen conceptos intrínsecos.

La Teoría Unicista de Evolución

La Teoría Unicista de Evolución estructura la forma en que los elementos “infinitos” que actúan en la evolución se ordenan alrededor de conceptos que dan modelos de funcionalidad y que cuando son superados por las acciones producen instantes de caos que terminan en la muerte, o en un nuevo orden con nuevos conceptos funcionales.

Ello hace de la Teoría Unicista de Evolución una teoría que está muy lejos de ser determinista y que trabaja estructuralmente en el mundo de las posibilidades y coyunturalmente en el de las probabilidades.

No existen probabilidades en el mundo conceptual, todo son posibilidades. Que a priori son infinitas y que a la luz de los conceptos funcionales se ordenan y dan un abanico finito de posibilidades que, en el extremo que no haya ningún “efecto mariposa” imprevisto, hacen pronosticable lo que va a ocurrir.

La Teoría Unicista afirma que los conceptos regulan la funcionalidad y evolución de los seres vivos.

El desarrollo de los seres vivos está regulado por la evolución de sus conceptos intrínsecos. Un concepto es una estructura lógica de funcionamiento que determina la funcionalidad de un ser vivo. Por ende los conceptos describen las esencias de los seres vivos y sus leyes de evolución. Esto implica afirmar que los conceptos preexisten dentro del sujeto e implican una enorme dificultad de ser aprehendidos. Los conceptos sólo pueden ser descubiertos, no pueden ser “construidos”.

Los conceptos definen el comportamiento lógico y pre-lógico de los seres vivos. Los conceptos a su vez influyen en la funcionalidad y adaptación al medio de los seres vivos y estructuran su evolución.

Se denomina seres vivos a aquellos que son capaces de crecer, reproducirse, adaptarse al medio y morir por ellos mismos. El concepto de un ser vivo se integra de un número finito de subconceptos que regulan el funcionamiento de los diferentes subsistemas del ser vivo pero que están condicionados al mismo.

Los seres vivos sólo pueden acceder en forma muy parcial a sus conceptos pero pueden acceder a sub-conceptos funcionales, a actividades observables del ser vivo. De esta forma pueden comprender la evolución sin llegar a las causas últimas que la estructuran.

La teoría unicista de evolución no es determinista ya que las posibilidades que se abren en el interjuego de estructuras conceptuales son tan amplias que sólo pueden determinarse tendencias en situaciones en que el ser vivo está en evolución o involución. Cuando un ser vivo entra en caos, porque su concepto se tornó disfuncional al medio en el que actúa, la posibilidad de pronosticar su evolución es nula, salvo por la afirmación de que el caos terminará. El caos terminará en la muerte del ser vivo o en un nuevo concepto funcional mejor adaptado al medio.

Es más fácil pronosticar la involución que la evolución. La involución tiene un fin claro que es la muerte. La evolución tiene múltiples posibilidades.

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