La Evolución

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La evolución y los puntos fijos

La realidad está en movimiento. Los hombres tienen naturalmente una gran dificultad para comprender el movimiento. Sólo lo comprenden si pueden acotarlo entre puntos fijos. Heráclito, filósofo Griego decía que nadie se baña dos veces en el mismo río. Tal vez por ello se lo llamaba en su momento “Heráclito el obscuro”.

Las tablas de verdad (verdadero – falso) son estáticas y por ende pueden ser observadas por el hombre común.

La única forma de resolver el tema de observar una realidad en movimiento es ponerle puntos fijos que hagan de referencia. Recién a partir de ver el movimiento desde y hacia puntos fijos, podemos hacer una tendencia.

La Teoría Unicista de Evolución se sostiene en la estructura fija establecida por los conceptos en un momento dado. Como están en movimiento, lo que hace es establecer las leyes de evolución que permiten pronosticar el movimiento de estos conceptos de acuerdo a su funcionalidad en un campo unificado particular, sus fuerzas gravitatorias y el universo a los cuales pertenecen.

Los conceptos son estructuras fijas a los efectos de poder determinar tendencias. La zona de credibilidad de un concepto extrínseco en un momento dado, determina el punto de partida de la evolución.

La evolución y el tiempo

Comprender la evolución implica comprender también el tiempo en que ella se produce. El tiempo lo definimos como el espacio de ciclo vital que transcurre entre dos hechos. Por ende el tiempo implica vinculación entre hechos y sólo tiene sentido medir el tiempo si hay evolución o involución.

Entre un concepto y sus subconceptos hay hechos que ocurren en forma instantánea y otros en forma diferida.

La imagen de una persona es necesaria para que ésta pueda establecer un vínculo estable con otra. La imagen se construye en el tiempo, por ende un concepto donde la imagen es parte del concepto, típico de acciones comerciales, implica el transcurso de tiempo.

Los tiempos son relativamente cortos en las funciones verbales, más largos en las adverbiales que funcionan como mitos funcionales, y muy largos en el valor central. Los tiempos de evolución se pueden acelerar y frenar en alguna medida, pero no se pueden cambiar.

Para medir los tiempos de una situación o de una evolución es muy útil tener conocimiento de tiempos de situaciones homólogas, es decir aquellas que están basadas en los mismos conceptos.

Los tiempos dependen de los conceptos y no de las formas. Las situaciones análogas no tienen utilidad para tomar experiencia y sólo estimulan “falacias de tiempo” que son las falacias de taxonomía.

Cómo ocurre la evolución

Cuando hablamos de evolución siempre nos referimos a la evolución de una realidad que está regulada por los múltiples conceptos que ordenan su “campo unificado”. La pregunta que responde la Teoría Unicista de Evolución es cómo se produce esta evolución y cómo anticiparla para poder influir hasta donde ello es posible.

La evolución siempre se produce por efecto de la función verbal. Cuando se pierde adaptación al medio es porque la acción en que se materializa la función verbal deja de ser funcional a la existencia de un concepto en su estado actual.

Cuando ello ocurre, existen dos posibilidades: que la función adverbial pueda compensar la disfuncionalidad o que no pueda hacerlo.

La función adverbial, para efectuar este ajuste, pone en marcha su propia función verbal, es decir la que tiene en su carácter de subconcepto del concepto original. Este ajuste puede ser alcanzado o no.

Cuando se alcanza, entonces se produce un efecto de ajuste que es funcional al equilibro en un momento dado y permite que los mecanismos de reparación o auto-reparación puedan ajustar la disfuncionalidad.

Cuando la reparación no es posible, entonces habrá cambiado el equilibro de la zona de credibilidad si se trata de un concepto extrínseco, o de la zona de funcionalidad si se trata de un concepto intrínseco.

Puede ocurrir que la función adverbial (homeostasis) no pueda compensar la situación de desequilibrio producida por la disfuncionalidad de la función verbal. En ese caso se produce una modificación de la función sustantiva o sea el propósito que busca un concepto.

En este caso se habrá producido una mutación. Cuando el propósito de algo cambia se produce una mutación.

Las mutaciones pueden ser cualitativas o estructurales. Se denominan mutaciones cualitativas a aquellas que se producen modificando la cualidad de un mismo propósito estructural.

Mutaciones estructurales son aquellas donde el propósito cambia totalmente. Lo más frecuente de las mutaciones estructurales es que se producen cuando en situaciones caóticas aparece una fuerza gravitatoria externa que intenta “absorber” un campo unificado.

Es muy difícil conocer con precisión la situación en la que se producirá una mutación y cuál es la forma resultante de la misma. Lo que puede hacerse son escenarios alternativos que permiten una mejor adaptación al medio.

El efecto mariposa de la Teoría del Caos

Cuando un concepto cambia su propósito e integra un campo unificado, puede o no tener una influencia de cambiar estructuralmente toda esa realidad.

Cuando un propósito no se alcanza y es la base de integración de una realidad compleja, existe la posibilidad de que genere un efecto “0” (cero) en la integración de la realidad y que ésta entre en caos.

Antes de que ello ocurra, otros sub-conceptos “intentarán” compensar la disfuncionalidad y se producirá una tendencia de la energía a mantener la estructura del concepto central del campo unificado.

Toda disfuncionalidad produce una modificación del direccionamiento de la energía y una entropía del sistema complejo visto como una unidad. Hay una pérdida de energía para auto-repararse dejando de destinarse al cumplimiento del propósito.

Pronóstico de un sistema complejo

Para poder pronosticar un sistema complejo se necesita tener el mapa de conceptos que lo integran. Este mapa de “auto-ordenadores” del sistema tiene por objetivo desarrollar la estructura funcional de una realidad para poder pronosticar los posibles cambios que puedan producirse por efectos de las fuerzas gravitatorias externas o las estructuras conceptuales internas en un campo unificado.

Hoy están desarrolladas las estructuras conceptuales que corresponden a tres campos del accionar humano:

  • El individual
  • El institucional
  • El social

Siguiendo estrictamente los hechos que ocurren en la realidad, puede inferirse si corresponden a hechos funcionales o disfuncionales a un equilibrio conceptual preexistente. A partir de allí puede inferirse si estos hechos desencadenan cambios en la “normalidad” preexistente o son diferentes formas que adopta la misma “normalidad”.

De esta forma, teniendo el mapa conceptual de una realidad, puede desarrollarse un pronóstico de su evolución teniendo en claro que hay tantos elementos ambiguos en la realidad que: “El resultado tendrá certeza de error y probabilidad de estar cerca”.

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